Ahorrar energía es una tarea muy importante para todos los hogares. Optimizar y elegir correctamente todos los dispositivos que consumen electricidad en nuestras viviendas condiciona directamente el importe que pagaremos en la factura eléctrica y por tanto el dinero que tenemos disponible cada mes para otros usos.

Para ahorrar energía intervienen 2 factores principales que afectan al producto: consumo y precio. En nuestro caso el consumo es la cantidad de energía eléctrica que utilizamos, ya sea en forma de iluminación, calefacción, refrigeración, vitrocerámica… Y el precio son los € por magnitud de energía eléctrica, es decir, €/kWh. El producto del consumo y precio determinan el coste a pagar, por lo que reduciendo un componente u otro conseguiremos disminuir el coste total a pagar. También tenemos que tener en cuenta el factor ambiental, ya que el consumo de energía se relaciona directamente con la emisión de CO2 según la fuente de donde venga dicha energía. Y aquí comienza la toma de decisión, ¿qué estamos dispuestos a mejorar?

La mejor forma de ahorrar es no gastar, pero al igual que no vamos a estar sin comer por ahorrarnos el dinero de la comida, no vamos a inutilizar los electrodomésticos por ahorrarnos su consumo ya que gracias a ellos nuestra día a día se hace más cómodo. No queremos ahorrarnos dinero fregando los platos a mano en lugar de utilizar el lavavajillas. Pero existen diferentes formas de reducir su consumo sin que esto intervenga en nuestra calidad de vida.

La primera opción es revisar concienzudamente el consumo de cada elemento del hogar para analizar la viabilidad de una mejora en la eficiencia energética. Las principales consumos de un hogar se pueden agrupar en las siguientes áreas:

  1. Electrodomésticos
  2. Iluminación
  3. Climatización
  4. Cocina

ahorrar energía

Actualmente los aparatos electrónicos llevan la etiqueta energética la cual indica el grado de eficiencia de los mismos. La etiqueta clasifica mediante letras de la A (máxima eficiencia) a la G (mínima eficiencia). Una misma clase de producto electrónico etiquetado con A hará el mismo trabajo útil que otro etiquetado con la G usando menos energía. Al adquirir un nuevo dispositivo electrónico, desde un electrodoméstico hasta una bombilla, debemos intentar que tenga la calificación energética más alta, aunque tengamos que pagar más por él en poco tiempo lo rentabilizaremos.

La segunda vía es el análisis de la factura eléctrica para determinar si podemos cambiar de compañía a una más económica, y aquí es donde OppidumEnergía puede ayudarte mucho. Déjanos tus datos en el formulario de contacto de la derecha y te ayudaremos a ahorrar energía.