Viernes por la tarde y suena el teléfono fijo de casa. 2 posibilidades, o son los abuelos o nos intentan vender algo. Segunda opción, es un comercial de una compañía eléctrica, cuyo nombre no asocié con ninguna conocida. Rápidamente cojo también el teléfono móvil e intento gravar la conversación:

Primero, para llamar la atención, empieza comentándome que desde el mes de enero el Gobierno subió la luz un 30% y que ellos me anulan el incremento además de ofrecerme un 10% de descuento. Eso sí, sin saber en qué mercado estoy yo actualmente, libre o regulado (PVPC), ni mi tarifa ni precio actual. Es decir, está comparando peras con manzanas.

Segundo, le informo que actualmente dispongo de un precio fijo y que no entiendo esos incrementos del gobierno ya que a mí no me han afectado. Me sale con la tarifa plana como si de una cuota fija se tratase, pero le hago ver que no es así. Me pregunta mi precio, le digo uno estándar, 0.12 €/kWh, un precio relativamente económico para una tarifa 2.0. ¡¡¡Me informa que ellos lo tienen a 0.07 €/kWh con discriminación horaria!!! A primera vista me intenta hacer creer que me ofrece una diferencia de 0.05 €/kWh, un descuento del 42%, muy llamativo a ojos de cualquiera. Pero es Discriminación Horaria, hay 2 precios. El otro me informa que es 0.12 €/kWh. Si suponemos un consumo del 50% en punta y 50% en valle, supuesto perfectamente real como vimos en el artículo de la Discriminación Horaria, el precio ponderado resultante es del 0.095 €/kWh. Pero solo tenemos los 2 primeros decimales, si en cambio suponemos 0.129 €/kWh en punta y 0.079 €/kWh en valle el resultante ya es de 0.104 €/kWh. En realidad, son buenos precios para una tarifa DH, pero he tenido que forzarle a sacarlos para no colgarle el teléfono. Ya quería endosarme el contrato, pero no acaba aquí.

Tercero, ¿Y el término de potencia? Le pregunto por él, evidentemente no se lo esperaba, me hago el ingenuo y le comento que en la factura veo 2 precios, el término de energía y el término de potencia. ¡¡Le pillé!!¡¡ El precio de la potencia era la única arma que le quedaba para compensar el precio económico de energía que habíamos comentado!! Ni siquiera me informa a qué precio me saldría. Me lanza la última ofensiva argumentando que podía establecer el contrato y que, si no estaba de acuerdo, tenía 14 días para desistir.

La conversación sigue. Le comento que no voy a contratar nada sin tener el documento de contrato ya sea en formato físico o virtual, así que si quiere que firme con ellos primero tendría que enviarme el contrato por email. Le facilité mi correo electrónico y me indicó que me lo enviaría y me llamaría más tarde. Ni me lo ha enviado ni me ha vuelto a llamar.

Así termina un claro ejemplo de las malas prácticas que utilizan algunas compañías eléctricas con tal de vender y hacer contratos. Para ellas todo vale.

Nota: No culpo al comercial que me atendió, sino a la compañía en sí, que es la responsable de estas acciones comerciales. El comercial solo hacía su trabajo, aunque moralmente no me parezca correcto. La conversación fue totalmente improvisada, así que disculpad mis erratas lingüísticas.

 

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