Según un nuevo informe de la Agencia Internacional de la Energía, la eficiencia energética mundial presenta claros signos de desaceleración puesto que apenas ha mejorado un 1.2% durante los últimos años.

Estos datos, no contribuyen a impulsar el crecimiento económico, ni a minimizar la emisión de gases de efecto invernadero, ya que no se ha alcanzado el objetivo del incremento del 3% que se había establecido para empezar a lograr los objetivos globales de clima y energía.

Para lograr paliar la desaceleración, la Comisión Mundial para la Acción Urgente sobre la Eficiencia Energética, necesita implementar políticas necesarias para estimular las tecnologías que contribuyan a lograr los objetivos.