El importe por la potencia contratada (término fijo) es uno de los dos conceptos principales que se encuentran en el recibo de la luz. Representa el coste fijo por disponer del servicio de suministro eléctrico y se paga independientemente de si se consume más o menos energía, incluso si no se gasta nada en todo el mes. Por tanto, se abona un coste por cada kilovatio contratado y por cada día de suministro y viene indicado claramente en la factura en €/kW/día o €/kW/mes o €/kW/año.

Este importe se calcula como la multiplicación de la potencia contratada para nuestro suministro (medido en kW), el coste a aplicar por cada uno de los kilovatios contratados y el número de días o de meses del período de facturación correspondiente.

Este coste está regulado por el Gobierno a través del Ministerio de Industria. Lo cual significa que, independientemente de la comercializadora, no debería ser mayor de los €/kW/día o €/kW/mes que establece el Gobierno en cada momento para el tipo de tarifa que hayamos elegido. Sin embargo, las compañías pueden hacer ofertas específicas en este importe y ofrecer descuentos en el mismo. Además, hay que tener en cuenta que la empresa factura un precio distinto en función de la potencia que tengas contratada, dependiendo de la tarifa que se haya seleccionado.

 

Potencia eléctrica ideal